En la política actual, nos encontramos con un dilema que sigue resonando en los pasillos del Gobierno, la pregunta no solo es quién es más macho, sino que tipo de machismo sistemático es más perjudicial para la democracia.
El ejecutivo ¨Salvador Paternalista¨ no dice que las mujeres no tengan capacidad, sino que su capacidad es insuficiente sin su validación, aprobación y difusión y su reiterado llamado a es “Tiempo de Mujeres”, pero no de todas las mujeres, si no la que el valide atreves de su narrativa.
El Senador el Negacionista de la realidad, representa la resistencia de la vieja guardia y se niega a aceptar que Michoacán ha cambiado, con el discurso no es “Tiempo de Mujeres”.
La realidad que incomoda; la incapacidad de ver a las mujeres como sujetas políticas autónomas, mientras el Senador patea la puerta para el proceso de renovación del Ejecutivo, el Gobernador que solo abre la puerta si la mujer le parece la más adecuada.
Por otro lado, nos encontramos ante un escenario neutral ya que el órgano electoral consideró que el uso frecuente de la frase “Es Tiempo de Mujeres” por parte del mandatario constituye una posible promoción anticipada y una influencia indebida en el voto, pidiéndole limitar su discurso sobre el tema, esto a raíz de que el Gobernador en reiteradas ocasiones le ha levantado la mano a la Diputada de Morena Fabiola Alanís Sámano y a Secretarias del Ejecutivo Gabriela Molina Aguilar y Gladyz Butanda Macías para validar su discurso.
El Negacionista que en reiteradas ocasiones ha nombrado que le tienen una deuda, ya que en el pasado proceso electoral el Tribunal Electoral del Poder Judicial ratifico el retiro de la Candidatura a Gobernador a Raúl Morón Orozco, desde el 2021 a la fecha a creado una fijación personal por llegar al Escaño más importante del Estado.
En la otra acera está la resistencia de la vieja guardia, representada por un Senador que se niega a aceptar que Michoacán ha evolucionado. Su discurso es tajante: “No es tiempo de mujeres”.
Este personaje arrastra una idea nacida en 2021, tras la pérdida de su candidatura por parte del Tribunal Electoral. Desde entonces, ha intentado invalidar a cualquier mujer que aspire al escaño más importante del estado, bajo la premisa de que “le deben” esa posición.
Resulta paradójico e incoherente que mientras organiza eventos como “Fuerza Mujer” para proclamarse “aliado y amigo”, en la práctica cuestione la alternancia de género, afirmando que la competencia para 2027 no es un asunto de “lo que toca”, sino de su propia ambición.
Al final, la democracia michoacana se encuentra atrapada entre quien cierra el paso con violencia sistemática y quien pretende guiar el camino con correas invisibles. El verdadero “Tiempo de Mujeres” llegará cuando su participación no dependa ni del permiso de un Ejecutivo, ni de la frustración de un Senador.


